Dijous 5 juliol
22.30 h / Escales de la Catedral
 
Ensemble Naguila (França)
André Taïeb, veu / Mohamed Zeftari, veu i violí / Kamal Barrada, oud, nây / Pierre-Luc Bensoussan, derbouka, riqq, daf
 


Ensemble Naguila como resultado de la recopilación de una serie de cánticos de sinagogas patrocinada por la asociación Mosaique Musiques, de Montpellier y región, con la ayuda de la Direction Régionale des Affaires Culturelles du Languedoc-Roussillon (DRAC) y del Centre des Musiques et Danses Traditionnelles du Languedoc, el Ensemble Naguila ha creado un programa de concierto destinado a dar a conocer al público la riqueza de este patrimonio cultural.

En las bodas y en otro tipo de celebraciones abiertas, el grupo interpreta composiciones populares como los muwashahat en árabe clásico o en sefardí. En definitiva, constituye un viaje musical que explica la historia de un pueblo con sus alegrías, sus tristezas, emociones, la vida, la muerte, su memoria de lo universal.

Como símbolo de fraternidad y coexistencia pacífica, el Ensemble Naguila, esta integrado por dos músicos judíos y dos musulmanes.

Andre Taïeb, nacido en Argelia, es cantor de la sinagoga de Montpellier. Fue iniciado en el arte del malouf de Costantina por el maestro Cheik Raymond, gran figura de la música araboandalusí del este de Argelia. (En la música litúrgica judía, el hazan- cantor y el paytan son el centro del ritual para conseguir un efecto emocional más intenso de las plegarias). Sus cantos siguen estrictamente la auténtica tradición sefardita.

Kamal Barrada realizó sus estudios musicales en el conservatorio de Fez, y trabajó con El Rais, el gran maestro de la música araboandalusí. Forma parte de diversos grupos de música medieval y acompaña frecuentemente al gran músico Hazane Haïm Louk.

Mohamed Zeftari. Nació en Salé (Marruecos) en el seno de una familia de músicos. Recibió el premio de honor y el primer premio del Conservatorio Nacional de Rabat. Estudió música araboandalusí y oriental con los maestros Agel Fatah Ben Youssef y Mohamed Al Gazi. Suele acompañar a grandes figuras de la canción oriental como Sabah Fakhi y Wadii Al Safi.

Pierre-Luc Bensoussan realizó sus estudios musicales de jazz en el conservatorio de Marsella y en el Berklee College of Music de Boston. Ha estudiado percusión oriental con el maestro Adel Shams El Din y es el fundador del Ensemble Naguila.

  La música judía y la diáspora
Josep Maria Vilar, musicòleg

Después de la destrucción de Jerusalén, los judíos en la diáspora no sólo no abandonaron la composición musical, sino que sus composiciones mostraron, en general, una gran predisposición al préstamo cultural y estilístico, a mezclarse íntimamente con las músicas propias de las zonas donde se asentaron en su exilio, y a integrar las aportaciones en unas músicas cuyo estilo muestra abiertamente el espíritu de síntesis que se convierte en una de las características esenciales de la música de los judíos (término más correcto que el de música judía). Característica, absolutamente alejada de la imagen de aislamiento y marginación social a la que, en tantos lugares, fueron relegados todos los que mostraron esta actitud musical. Es este un proceso de interdependencia musical que en temas estéticos y estilísticos revela una destacada capacidad para transitar las fronteras de la propia cultura, para progresar hacia una zona de trasvases estéticos en la que, sobre todo en lo referente al terreno de los estilos musicales y sin que ello represente ninguna amenaza para la propia identidad cultural, se puede interactuar con otros grupos y generar interesantes y enriquecedores procesos de hibridación cultural y de intercambio musical.

Probablemente la música de Klezmer y las canciones profanas de los judíos ibéricos gestadas en la época del Renacimiento se cuentan entre las manifestaciones más reconocidas de esta hibridación. La que presenta el Naguila Ensemble es de otra muestra de ello. En ésta los intercambios y hibridaciones se mueven a diferentes niveles como son el proceso de formación del repertorio, su evolución en el Magreb, su viaje a Francia y las aportaciones individuales de sus miembros.

La base del repertorio del grupo - que se puede encontrar en el disco Chants Mystiques Séfarades (l'Emprente Digitale ED 13118) es la música religiosa de los judíos establecidos en el Magreb y especialmente en Argelia y Marruecos. El año 1492, las comunidades judías de la Península Ibérica fueron expulsadas por los Reyes Católicos, el mismo año en que también expulsaron a los últimos musulmanes de religión y de origen norteafricano. El resultado de la nueva diáspora judía fue la diseminación de los sefardíes - Sefarad era la Península Ibérica para los judíos de la diáspora - esencialmente por las naciones de la cuenca mediterránea. Hasta aquel momento, y durante unos siglos, estas comunidades, habían convivido con la música propia de los reinos musulmanes de la Península Ibérica, la denominada música andalusí, que ha mantenido sus rasgos estilísticos esenciales y distintivos en el Norte de África, zona a la que emigraron mayoritariamente los musulmanes expulsados en el año 1492. Así fue como aquellas músicas religiosas que los cantores serfarditas y los poetas músicos religiosos conocidos como paytan habían copmpuesto a lo largo de los siglos combinando textos devocionales judíos y formas melódicas y métricas, ya fueran vocales o instrumentales de la canción árabe popular de la España musulmana, emigraron con ellos al Magrib. Allá, en un contexto de proximidad cultural con otras músicas- musulmanas éstas- de raíz igualmente andalusí, se han conservado. La presencia de esta música de sinagoga estilísticamente cercana a los árabes, que constituyen su entorno más inmediato, tiene especial relevancia en las ciudades argelinas como Tlemcen y Constantina. Tampoco podemos olvidar a aquéllos a los que el exilio dispersó hasta los Balcanes, el Nuevo Mundo o Oriente, donde este estilo no encontró las condiciones necesarias que garantizan su perdurabilidad.

Las grabaciones de este repertorio proveniente de las sinagogas norteafricanas realizados a lo largo del siglo XX, revelan no tan solo la presencia de tradiciones diferenciadas en el norte y el sur de Marruecos, sino también una serie de influencias que tienen su marco general en los movimientos de población y la descolonización de Africa en el siglo XX. Estos fenómenos sociales han comportado nuevos cambios, menores sin duda, para una música que desde el siglo XV, a través de las influencias nórdicas y de las comunidades judías de cultura asquenazí, con las que entraron en contacto a través de Francia, ha sido cultivada, ha crecido y renovado su repertorio.

 

En los años 60 y como resultado del proceso de descolonización del Magreb, muchos sefardíes norteafricanos se desplazaron a Francia. Allí- siguiendo esa tendencia consuatancial de la música de los judíos al mestizaje y a la amalgama con las músicas locales- se relacionaron tanto con las comunidades judías, como con los norteafricanos de origen y musulmanes de cultura y de religión, con los cuales compartían el origen y el estilo, lo que generó una amalgama especialmente fácil e intensa.

En este contexto, se configura el Naguila Ensemble, integrado por cuatro músicos que no sólo aportan su historial sefardita, musulmán y norteafricano, sino también formaciones académicas tan diversas como la del Berklee College of Music de Boston o la propia de los conservatorios marroquíes y los consiguientes nuevos estratos estilísticos que se sobreponen a la propia tradición con la que encajan a la perfección alumbrando un producto que, así transciende definitivamente del estricto ámbito cultural propio y se dirige a todo el mundo al convertirse en verdadera World Music.