Dissabte 30 juny
20.00 h / Catedral
 
Scola Gregoriana Brugensis
Roger Deruwe, director
 
Cants gregorians In honorem Sancte Trinitatis: In honorem Dei Patri / In honorem Dei Filii / In honorem Spiritui Sancti
 

Scola Gregoriana Brugensis fue fundada el año 1970 por Roger Deruwe, organista de la catedral de Brujas, con la intención de reunir a algunos cantantes para las misas solemnes de la catedral.

Más tarde fundó una escuela dedicada al estudio del canto gregoriano. En el año 1974, se realizó la primera salida de estudios a Siolesmes y el primer concierto fuera del recinto de la catedral. En 1979, la Scola participó por primera vez en el Festival de Flandes y a partir de ese momento fue invitada en cada edición. Además participó en otros festivales como los de Mosan, Bregens, Bourgogne, Avignon, París, Salzburgo, Madrid, Donostia, Santander, Palma de Mallorca y Cuenca. Ha realizado giras por Holanda, Inglaterra y Suiza.

La Scola colabora normalmente con los servicios religiosos de radio y televisión retransmitidos por la BRT, RTB, France Musique, RTVE y la televisión del País Vasco. Ha realizado cuatro grabaciones discográficas.

Su estilo esta inspirado en el trabajo de investigación y en la práctica de los monjes de Solesmes. Uno de los objetivos de la Scola es contribuir al descubrimiento y la potenciación de la música georgiana como tesoro artístico de la Iglesia y base de la cultura musical de la Europa occidental. La Scola no considera el gregoriano como un arte petrificado por el paso del tiempo, sino que, por el contrario, interpreta cada uno de los cantos medievales como piezas vivas y intenta mantener esta gran riqueza cultural en su entorno original: los servicios religiosos y los eucarísticos.

Roger Deruwe Estudió música en los conservatorios de Brujas y Gante, donde obtuvo los primeros premios en armonía, contrapunto, fuga, historia de la música y el premio especial de órgano. Fue organista de la iglesia de San Jaime, de la basílica de la Santa Sangre, y titular de la catedral de Brujas.

Durante treinta años dirigió el grupo a capella Brugeois Veremanskoor, con el cual celebró las grandes fiestas litúrgicas en la catedral, y conciertos en toda Europa y Sudáfrica. El año 1970, su inquietud por la conservación y la revalorización del canto gregoriano lo impulsó a la creación de la Scola Gregoriana y a destinarla al servicio de las grandes misas semanales de la catedral de Brujas. Como organista ha realizado recitales en Francia, Alemania y Austria.



  El canto gregoriano y la liturgia cristiana latina
Joaquim Garrigosa, Musicòleg i director del Conservatori de Vila-seca.

El canto gregoriano constituye una de las mayores aportaciones de la cultura de Occidente al patrimonio musical de la humanidad. A pesar de ello, su estética no se puede explicar partiendo de los parámetros habituales, a los que solemos referirnos en música si no se tiene presente la estrecha relación entre el Canto Gregoriano y la liturgia cristiana latina. En realidad, los autores del canto gregoriano crearon unas melodías cuyo principal objetivo era convertirse en vehículo de unos textos religiosos, y por tanto de una expresividad muy concreta. Si lo analizamos desde una perspectiva actual descubriremos que esta es la razón por la que el canto gregoriano une a su característica austeridad una expresividad única que viene definida por el texto al que acompaña y por la prosodia que este concede al discurso rítmico.

Se ha comentado ampliamente el ritmo libre del canto gregoriano, cuando en realidad tendríamos que referirnos a un cursus del texto que traba la melodía con la finalidad de resaltar su cadencia poética. Precisamente en este punto, radica uno de los secretos más importantes de su interpretación: la sutileza de los neumas, los alargamientos y la cadencia de los melismos, que tan sólo pueden ser interpretados a la luz de la comprensión del texto. También la expresividad que en cada momento hay que darle al canto está en estrecha relación con el sentido otorgado a cada palabra, a cada frase y a cada censura de un texto.

La aparente monotonía de este género musical se rompe tan solo con el contraste que surge de la alternancia al confrontar el coro con la schola en las antífonas y los versículos de las diferentes piezas. Igualmente, el contraste es importante cuando las obras tienen un tratamiento marcadamente textual o más melódico: en los cantos responsoriales, la continuidad silábica de los himnos se ve modificada cuando los neumas dan mayor relieve a la melodía. A pesar de ello es en los cantos melismáticos donde la expresividad musical puede llegar a extremos insospechados, principalmente en los cantos de la liturgia de Navidad y Pascua. Es entonces cuando en la expresión de la alabanza y la alegría, el compositor trasmite toda la transcendencia del mensaje cristiano.

Tal como demuestran los restos de los códices conservados, la liturgia romana - y el canto gregoriano- en Catalunya fueron substituyendo la liturgia hispánica durante el siglo IX. La recuperación de la Narbonense, a mitad del siglo VIII y del norte de la Tarraconense a finales del mismo siglo y el problema del adopcionismo del obispo Félix d'Urgell, en sus puntos más esenciales como la celebración eucarística y la plegaria de las horas, permitieron la reorganización eclesiástica según la nueva liturgia. A pesar de ello, no fue despreciable la pervivencia de algunos elementos hispánicos en la liturgia, ya que el cambio litúrgico obligó a mantener el ritual hispánico, conservado en la Narbonense, pues en lo referente a otros sacramentos y ceremonias es más completo y organizado que el romano. A pesar de que al sur de los Pirineos el proceso de cambio de liturgia debió ser más lento, son muchos los indicios que nos permiten suponer que se realizó sin prisa pero sin pausa durante todo el siglo IX. Entre finales del X y inicios del XI asistimos a la consolidación religiosa y cultural de la iglesia catalana. Pese a algunos episodios puntuales (devastación de Al-Mansur, muerte de algunos eclesiásticos en la posterior expedición a Córdoba...) una nueva generación aportó gran esplendor a la iglesia catalana. La figura puntera del abad Oliva (entre 971-1046) destacó por su actividad de renovación religiosa y cultural.

A partir del último tercio del siglo XI y de mano de los legados papales comisionados para luchar contra la simonia, herejía que al igual que en el resto de Europa había erosionado la jerarquía eclesiástica catalana, la reforma de Cluny entró en Catalunya. Las abadías y las catedrales optaron convencidas por el nuevo espíritu reformador proclamado desde Roma. Hay que destacar que en este proceso histórico Catalunya actuó como un notable foco de irradiación cultural y la importancia de escritorios como Girona, Vic, Ripoll, La Seu d'Urgell, Barcelona, o Sant Cugat fue fundamental para cubrir la provisión de libros litúrgicos tan necesarios en aquellos años. Durante este periodo de tres siglos es cuando se encuentran un mayor número de manuscritos litúrgico-musicales. La escritura musical utilizada fue la llamada notación catalana, de origen poco conocido, pero probablemente nacida en el entorno de Narbona. A partir del siglo XII, el incremento del repertorio y la incapacidad de precisar las variaciones de altura melódica le hicieron perder terreno ante las posibilidades que ofrecía la notación aquitana mucho más precisa en cuanto a la diastematía (o sea la colocación de los neumas a diferentes alturas y con el referente del pautado) lo que facilitó una mejor interpretación de las melodías.

El programa de la Scola Gregoriana Brugensis, efectúa un recorrido litúrgico-musical en el que, partiendo de piezas centradas en el misterio de la Trinidad, presenta los cantos ofrecidos en honor al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Se alternan las piezas de carácter silábico (himnos y secuencias), con otras neumáticas (introitos y cantos antifonales) y las de carácter melismático como las aleluyas.El canto gregoriano es un referente en muchos sentidos y por ello tenemos la obligación de destacar que su recuperación en concierto nos aproxima a las fuentes de la creación musical de la cultura occidental.